26 octubre 2014

ANÁLISIS | La Tierra Media: Sombras de Mordor (PS4)


Vale, sí, he tardado, pero ya está aquí. Ya le he podido echar las suficientes horas a La Tierra Media Sombras de Mordor como para poder analizarlo. Mentiría si dijese que no era uno de los títulos que más esperaba (y seguro que no era el único) en estos últimos meses de 2014, así que ahora que lo he jugado a fondo, os traigo mis conclusiones sobre si ha cumplido las expectativas que ha ido levantando. Hace un par de semanas repasamos los juegos que se habían basado en la obra del sudafricano (Sí, Tolkien era sudafricano. Eso no lo sabíais, ¿eh?) en dos fantásticos y hermosos especiales (I y II), y ya comenté que los primeros análisis internacionales habían sido muy positivos, alcanzando notas bastante altas, y sí el resultado ha sido, en general, satisfactorio, aunque tiene sus peros, no es mithril todo lo que reluce en Sombras de Mordor...


Empecemos con la historia. Sombras de Mordor se sitúa entre los hechos de El Hobbit y El Señor de los Anillos, y nos pone en la piel de Talion, un montaraz de Gondor cuya misión es custodiar la Puerta Negra de Mordor para que las fuerzas oscuras no vuelvan a entrar, cosa que, evidentemente, ocurre. Talion, junto con toda su familia es asesinado por las fuerzas de Sauron, sin embargo, acabará ligado a Celebrimbor,el espectro amnésico de un herrero elfo de la Segunda Edad, lo que le permitirá volver a la vida. Así que, gracias a la capacidad de cambiar del plano terrenal al espectral pulsando L1, manejaremos a ambos personajes en su búsqueda de venganza, en caso de Talion, y respuestas a su pasado, en el caso de Celebrimbor. Dos personajes, sí, pero ninguno de ellos acaba de convencer como protagonista. Quizá lo de Celebrimbor es más justificable, por aquello de que es un espectro y tiene que ser solemne y tal, pero lo de Talion es grave. He visto piedras con más carisma que el montaraz. Si en vez de él hubiese protagonizado Sombras de Mordor, no sé, un tablón de madera, seguramente estariamos ante un personaje más interesante. Y a la hora de contar una historia, si los personajes fallan, esta pierde fuelle, y más si estamos ante una historia de venganza, como es el caso.

Sin embargo, durante nuestra aventura encontraremos algunos aliados que compensarán un poco esta alarmante falta de carisma, como Torvin, un cazador enano, Ragbag, un orco que nos ayudará a acercarnos a las altas esferas del ejercito de Sauron, o el mismísimo Gollum, con el aspecto que luce en las películas de Peter Jackson. Hay otros secundarios, sí, pero más olvidables si cabe que el propio Talion.


Así que, aunque cumple, la historia principal de Sombras de Mordor se acaba perdiendo en lo vasto de el mundo a explorar. Mordor, donde se desarrolla todo el juego, es un escenario considerablemente grande, y dividido en varias zonas de aspecto bastante diferenciado. El mapa está repleto de actividades secundarias, desafíos de caza y supervivencia, y eventos aleatorios, como misiones de liberación de esclavos. Sin embargo, lo que más abunda en las tierras de Mordor, son uruks a los que enfrentarnos. Y es sobre estos enemigos sobre los que se fundamenta el juego, de manera bastante acertada.

Porque gracias al llamado Sistema Némesis, a través de nuestras interacciones con los enemigos, se irá construyendo una red de relaciones con ellos. Así, los capitanes orcos a los que nos enfrentamos van ganando poder conforme pasa el tiempo, recuerdan, si los ha habido, nuestros anteriores enfrentamientos con ellos, e incluso desarrollan miedos, como por ejemplo al fuego, si un combate previo lo hemos quemado y consiguió sobrevivir. Además, se enfrentan entre ellos para aumentar su rango, sufren traiciones, reclutan nuevos adeptos... Podremos incluso, llegado el momento, dominarlos para que se unan a nuestra causa, puediendo decidir sus acciones, como traicionar a sus superiores, infiltrarse entre los guardaespaldas de un caudillo o asesinar a otros capitanes.
Los enemigos se mueven libremente por todo el territorio, y nunca sabemos cuando vamos a encontrarnos con uno de los capitanes. Incluso es posible , y lo digo porque ya me ha pasado en varias ocasiones, que nos hagan la jodienda y que cuando estemos a punto de acabar con uno, aparezcan otros para ayudarle y acaben por matarnos. Pero la muerte en Sombras de Mordor no es problema, es de hecho lo que dota de vida al juego; al eliminarnos, nos vemos obligados (por orgullo, el juego no exige nada) a  vengarnos de aquel que nos asesinó, que habrá, gracias a su hazaña, aumentado su rango dentro del ejercito de Sauron. De esta manera, incluso el más patán de los masillas que haya conseguido asesinarnos puede llegar a ser unos de los cinco caudillos principales del ejercito.


A nivel de jugabilidad, Sombras de Mordor podría considerarse un bastardo entre Assassins Creed y los Batman Arkham, aunque es de este segundo de donde más bebe. De la saga anual (aunque este año salgan cuatro) de Ubisoft encontramos influencias en la escalada, aunque en Sombras de Mordor es bastante más ágil, y en el sigilo, mientras que de los últimos trabajos de Rocksteady coge el sistema de combate, tal cual. Para aquellos que no hayan jugado a los Arkham (Que si no lo habéis hecho, ya estáis tardando en  hacerlo), los enfrentamientos son multitudinarios y se basan en combinar ataques con contrataques , encadenar golpes y realizar ejecuciones. Combates ágiles y exigentes, ya que cada tipo de enemigo requiere una estrategia distinta.

Conforme derrotamos enemigos y completamos misiones, obtenemos puntos de experiencia que nos permiten adquirir nuevas técnicas, que hacen de estos combates experiencias más satisfactorias, ya que nos permiten realizar ejecuciones más rapidamente, ataques mas potentes o golpes especiales.
Influyen mucho en el combate también las runas, que obtendremos al acabar con capitanes enemigos, y que al equiparlas en nuestras armas, nos otorgan ventajas especiales.

Técnicamente nos encontramos ante uno de los ya demasiado habituales títulos intergeneracionales, es decir, con versiones tanto para PS4 y One así como para PS3 y 360, por lo que no se exprime por completo el potencial de las nuevas consolas (y por tanto, menos el del PC), aunque no es una tragedia, ya que se ve considerablemente  bien, sobre todo algunos efectos, como la ropa o las rocas mojadas por la lluvia. Me han gustado particularmente las animaciones de Talion. Si bien es cierto que algunas, como las de escalada, son un calco de los movimientos de cualquiera de los protagonistas de Assassins Creed, a la hora de los enfrentamientos, los golpes y contrataques se enlazan con bastante fluidez, y las ejecuciones, sobre todo en aquellas en las que le rebanamos la cabeza a nuestro enemigo, son realmente espectaculares y brutales. Nunca, en ningún otro juego, había visto a nadie cortar cabezas con tanto estilo.

A nivel de doblaje, nada destacable, aunque en su versión original hay algunos nombres bastante destacables, como Troy Baker (Joel en The Last of Us, Delsin Rowe en Infamous Second Son) en el papel del insípido Talion o Nolan North (Nathan Drake en Uncharted, Desmond Miles en Assassins Creed) poniendo voz a La Mano Negra de Sauron, el principal antagonista del juego.
La música tampoco destaca demasiado, una pena que pudiendo hacer uso de la música de Howard Shore, no podamos escuchar sus temas épicas y tengamos que conformarnos con una banda sonora tan floja que incluso no nos percataremos de que suena.



CONCLUSIÓN: Sombras de Mordor no es, desde luego, un producto arriesgado. Un juego de licencia que copia fórmulas de sobra conocidas y que resultan accesibles para todo tipo de jugador, pero que además, incluye un novedoso desarrollo de la inteligencia artificial, el Sistema Némesis, que funciona sorprendentemente bien. Un juego que, a pesar de sus defectos, como la historia simple y los personajes olvidables, nos asegurará horas de entretenimiento. De todas maneras, errores pasables que, esperemos, se solucionen en una más que posible secuela.

  • El sistema de combate. Vale, sí, es un calco de los Arkham, pero funciona perfectamente.
  • El sistema Némesis, cómo los orcos interactúan, recuerdan, y evolucionan a lo largo del juego.
  • Las habilidades de combate que desbloqueamos, hacen los enfrentamientos mucho más espectaculares.
  • Las ejecuciones. Disfrutaréis como nunca decapitando uruks.
  • La cantidad de eventos aleatorios y desafíos que alargan las horas de juego.
  • La variedad de enemigos, pocas veces veremos dos orcos iguales.




  • La historia. Simplona. No trasmite demasiado.
  • Los personajes, ni protagonistas ni antagonistas tienen ningún tipo de carisma.
  • Graficamente capado por salir también en la pasada generación.
  • La música, nada destacable.




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